16.6.13

Mañana

Mañana me voy a rodar lo que será uno de los proyectos más importantes de mi vida hasta el momento, sino el MÁS importante. Un documental sobre un hombre único, Manolo, que vive en Gran Alacant, padre de una buena amiga.
Nos vamos una semana, terminaremos jugándonos la vida, poniéndonos en manos de Ernesto Adán, su hijo, saltando por los aires, literalmente.
En mis manos está que todo funcione, en los ojos de Denis, Anna y Sara que todo vaya lo mejor que puede ir y en Manolo, la planificación y la suerte (de la que siempre me ando jactando) que todo sea mucho más que suficiente para que el proyecto despunte y sea un éxito.
Llevo ya dos semanas fuera de casa, planificando, recopilando material, yendo de una casa a otra, andando de arriba abajo sin saber bien qué coño pasaba en Madrid, echando de menos, sintiendo algunas cosas que no recuerdo haber sentido antes, para bien o para mal.
Llevo dos semanas poniendome a prueba física y mentalmente, dándole una caña a mi cuerpo que no sabía si iba a poder aguantar, sometido a una ansiedad y una inseguridad que no tenía claro si iba a poder gestionar. Y parece que si.
Es curioso que las catorce pastillas diarias, el calor sofocante, las caminatas bajo el sol, dormir en una casa diferente cada dos días, cargar con la mochila, leer, trabajar, escribir, echar de menos de la manera salvaje que lo estoy haciendo y los nervios todavía no me hayan tumbado. Supongo que lo que me sostiene y los que me sostienen deben estar haciendo bien su trabajo. 
No me enrollo más.
Mañana nos vamos, a rodar, a pasar unos días currando y a petardo. 
Seguro.

(Voy a intentar llevar un diario de cómo va todo pero no prometo nada)



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