27.6.13

En la calle.

Esta es la primera vez que posteo algo desde el teléfono, en plena calle y fuera de mi escritorio. Tengo que hacer algo de tiempo mientras espero.
He vuelto después de tres semanas fuera de casa, tres semanas de rodaje, entregas y mucho estrés y echar de menos, y afortunadamente parece que todo cae en su sitio nada más llegar.
Madrid me recibe con los brazos y las piernas abiertas, con regalos, promesas de curro y casas nuevas. Ella me mira como si hubiera estado fuera años, que es lo que ha parecido a veces, y entonces me siento más en casa que nunca, tocándola y oyendo como me dice en persona lo que llevo semanas escuchando a través del teléfono.
Pero ojo, la ciudad también me recibe con mierda y mierdas a los que esquivar para intentar que no se conviertan en fantasmas, enemigos, obstáculos o molestias aún más grandes. Personas y situaciones que se presentan de golpe intentando, activa o pasivamente, que pierda la calma y la tranquilidad que he conseguido (en gran parte al volver a ver a Pau, que es lo que más necesitaba, pero también gracias a Olga, Paloma, Denis, Anna, Manu, Carla, Nerea, May y Bernat, que en este orden de interacción me dieron muy buenos consejos para lidiar con una serie de situaciones, si no complicadas, al menos muy molestas).
No sería nadie sin mis amigos. Esto es así.
Suena a auto ayuda, a promesa vacía o a chorrada espiritual pero recordar todos los días poniendo énfasis en lo bueno que pasa, librarse del cinismo un poco (aunque sigo queriendo partir unas cuantas caras y mucha gente sigue mereciendo una buena patada en la boca) y disfrutar, ayuda mucho a seguir adelante tranquilo.
Tengo leucemia, tomo 14 pastillas diarias, llevo un catéter colgando, tengo mil limitaciones, pero, siempre hay un pero, estoy en la calle, hago vida casi normal, tengo una carrera a punto de acabar, proyectos de futuro y comparto mi tiempo con gente de puta madre.
Todos los demás, todos los que intentais que esto sea peor, sólo sois fantasmas, un enemigo que no da la talla y no llega al nivel.
Todo lo demás, todo lo que pasa que parece frenarme, es sólo una ilusión que debe tener la importancia que yo le quiera dar.
Eso es todo.
Y ahora que veo a una pelirroja espectacular acercarse con una sonrisa y un vestido increíblemente corto, mi vida es muchísimo mejor y puedo dejar de escribir chorradas.

Voy a tocar un culo, vosotros haced lo que podáis.

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