
El verano me está sentando medio mal, la primavera fue mucho más productiva, y el otoño pinta bastante mejor.
¡Qué lleguen ya las noches frescas de chaqueta, dormir tapado y follar sin deshidratarse!
No puedo parar de tener ideas, la mayoría no demasiado buenas, y es que a veces me gustaría saber no pensar en nada, me gustaría haber jugado de pequeño a pensar en no pensar, pero nunca pasó y ahora no sé dejar de hacerlo.
Tres palabras recorren mi mente, rápidas, muy a menudo, no es importante cuáles son, sino la velocidad con la que llegan, se van y el poso que dejan al desaparecer.
Tengo que dejar de tener malas ideas, y de querer todo lo que tenéis vosotros.
Tengo que asumir que otro verano más lo voy a pasar sin bañarme.
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