29.10.12

Bienvenidos al festival del moco, la tos, y el ojo lloroso. / +249


Se oye una tos a lo lejos, una de esas toses pesadas, cargadas. Una tos sólida, que arranca partes de unos bronquios infectos.
El sonido inequivoco de la enfermedad, de la proximidad de un posible ingreso hospitalario.
Asomo la cabeza desde mi cuarto, veo cruzar el pasillo a mi madre, oigo otra tos, me deslizo fuera de mi refugio seguro, con cuidado, intentando ver los gérmenes que sobrevuelan la casa. No los veo, pero sé que están ahí.
Mi madre está enferma, un catarro tonto, yo estoy empezando a toser. Se disparan las alarmas.
Pasan dos días, mi nariz se ha convertido en un grifo, parece que no hay limite de producción mucosa, gasto pañuelos de papel, y sufro por el Amazonas. 
Llamo a mi médico.
-Doctor, estoy tosiendo, no tengo fiebre, mi madre arrancaba partes de su pulmón, la hemos echado de casa, yo no tengo flemas pero toso.
-Bueno, si te notas febril, tienes flemas, o te cuesta respirar te vienes al hospital. Debes tener el virus que tenía tu madre hace tres días. Bebe mucho líquido y descansa.
Empieza la cuarentena. 
Mi madre se ha ido a casa de su madre, a sufrir en una cama dura como una piedra, yo me convierto en una especie de ser envuelto en una manta fusionado con una taza de te caliente y una botella de agua del tiempo. 
Salir poco o nada de casa (menudo coñazo), perspectiva de hospital si la cosa empeora, y con la visita de una amiga de Barna a la que tengo muchísimas ganas de ver.
Pasan los días, mucha leche con miel, muy abrigado siempre, y llega Ari, con suerte estoy mejor, y los dos días que pasa aquí van bien, pero en el momento en el que se va, la tos vuelve, los mocos me ahogan, aún no hay fiebre.
Mi madre sigue en cuarentena.
Lunes, vuelvo a trabajar, no paro de toser. Llamo al médico de nuevo.
-Hola Doctor, soy Manu, sigo tosiendo un poco mas que antes, aún sin fiebre, ni flema ni problemas para respirar, puedo tomar algo para la tos.
-Mira, vente mañana al hospital por la mañana y te echo un vistazo, y a ver que hacemos.
-Pero ¿supondrá ingreso?.
-No hombre, si no tienes fiebre, ni te está costando respirar no.

Sospecho que me dirijo de cabeza a una trampa, que entraré y no saldré, que me va a secuestrar. 
Y así empezamos la semana, con la paranoia y la tos.
Dándole duro a todo
A tope.

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